secuestrados
Ceremonia de remembranza para los tres rehenes estadounidenses, 13 de febrero de 2007
Gracias a todos por venir hoy, por el gesto de solidaridad que muestran, y por el apoyo hacia Keith Stansell, Tom Howes, Marc Gonzalves, y sus familias. Hoy, Tom, Keith y Marc cumplen tres años como rehenes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), pero nuestro compromiso de devolverlos a sus familias y a la libertad no varía.
Jamás podremos olvidar a Tom Janis y Luis Alcides Cruz, quienes fueron asesinados por las FARC poco después de que su avión se estrelló el 13 de febrero de 2003. Recordamos a Tom y a Luis como héroes que no murieron en vano, sino por la causa de la libertad.
Esta Embajada está en la línea del frente de la lucha para que el mundo sea un sitio más seguro. Como individuos nos hemos comprometido a que Estados Unidos sea más seguro, al tiempo que defendemos los ideales de nuestra nación. Como socios del gobierno colombiano nos hemos comprometido a lograr esos mismos objetivos: vencer a los males gemelos de la droga y el terrorismo. Su inexorable compromiso con la paz duradera, libre de la droga y el terrorismo, es nuestro propio compromiso; el dolor que sienten cuando uno de los suyos muere, también es nuestro dolor.
Estamos Unidos con nuestros homólogos colombianos en su intensa decisión de fomentar el estado de derecho y la causa de la libertad, y vencer a los terroristas.
Nadie pone en duda que la lucha contra el terrorismo cuesta vidas humanas, pero la responsabilidad de ese costo yace no sólo con los que buscan la paz y aseguran los hogares con gobiernos democráticos, sino con los narcoterroristas quienes creen que las vidas de los demás sólo son objetos para ser utilizados en su batalla contra la libertad. Las familias de las víctimas del terrorismo sufren horriblemente y nosotros les ofrecemos nuestra solidaridad y compasión. Los terroristas buscan causar dolor sólo para demostrar su poder sin importar individuos o sus familias. Responsabilizamos a las Farc ante la sociedad colombiana, la sociedad estadounidense y a toda la humanidad, por la terrible crueldad que infligen en sus víctimas y los asesinatos que cometen mientras exportan drogas ilícitas. La ley de la naturaleza y el instinto humano exigen un respeto básico por la vida y la dignidad de los demás. Las Farc parecen haber perdido esos instintos básicos.
La libertad de Keith, Tom y Marc continúa siendo nuestra prioridad en esta embajada. Trabajamos muy de cerca con el Gobierno de Colombia para lograr su libertad. Sabemos que el presidente Uribe y su gobierno sienten el dolor de los rehenes que llevan años en cruel cautiverio. Pero las muertes de Tom Janis y Luís Alcides Cruz, y el sufrimiento de los tres estadounidenses cautivos desde hace cuatro años, nos inspiran y nos da fuerza para continuar con la firmeza y el vigor hasta que hayamos logrado la libertad de los tres rehenes.
Los gobiernos de Colombia y Estados Unidos comparten una misma convicción de que los que se encuentran en cautiverio contra su voluntad, deben ser puestos en libertad. Compartimos una misma convicción de que todos nuestros ciudadanos tenemos el derecho inalienable de vivir en libertad y con seguridad. El dolor que los estadounidenses y los colombianos han sentido debido a los actos delictivos cometidos por los terroristas, sólo fortalece la determinación de nuestros gobiernos para traer a nuestros ciudadanos salvos y sanos a casa. Nuestras mismas convicciones crean un lazo inquebrantable entre nuestros pueblos.
Hoy renovamos nuestros esfuerzos para encontrar a nuestros amigos, nuestras mentes deben estar llenas más de determinación que de tristeza. Y no olvidaremos que las Farc fueron los que asesinaron brutalmente a dos de nuestros colegas, y que aún retienen a tres más. Responsabilizamos a las Farc de su regreso seguro.
Vayámonos hoy confiados de que nuestro trabajo duro y nuestro compromiso algún día tendrá éxito. Tom, Keith y Marc, no los hemos olvidado, no los olvidaremos; regresarán a casa.
Gracias.
Bogotá, DC
13 de febrero de 2007
Statement by Chargé Milton K. Drucker

