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Pacto comercial entre EE.UU. y Colombia mejorará la prosperidad y la seguridad

Artículo de opinión de la secretaria de Estado Condoleezza Rice.

Abril 7, 2008

No es todos los días que nuestro gobierno, con una medida audaz, pueda reforzar la competitividad de los trabajadores de Estados Unidos, respaldar a un aliado democrático a punto de lograr perdurables éxitos nacionales; debilitar a quienes siembran la inestabilidad y la autocracia en nuestro hemisferio y enviar una señal inequívoca al mundo entero de que Estados Unidos es un líder mundial capaz y confiable, que no actúa sólo en interés propio, sino también en el interés de sus amigos.

Todo esto es lo que podemos ganar si el Congreso aprueba el acuerdo de libre comercio que nuestra administración ha negociado con Colombia. Hemos tenido ya bastante tiempo para deliberar. Pronto llegará el momento de la decisión.

Con valor y sacrificio en poco más de una década, los colombianos han sacado a su país del borde del fracaso y la han puesto en el umbral de la paz y la prosperidad. Estados Unidos ha estado con ellos en cada paso del trayecto. Con nuestro sostenido apoyo bipartidista, iniciado por el presidente Clinton y el Congreso en la década de 1990 y ampliado por el presidente Bush y el Congreso a partir del año 2001, el gobierno democrático y el pueblo de Colombia han recuperado su país de las FARC, un grupo narcoterrorista que, como indican las preocupantes noticias recientes, ha estado recibiendo ayuda desde más allá de las fronteras de Colombia.

Hoy, a medida que la guerra ha cedido ante una creciente seguridad, los colombianos, que por miedo antes escapaban de sus hogares, ahora están retornando por miles. Las instituciones democráticas y el estado de derecho son más fuertes y abarcan más. El desempleo y la pobreza tienen los niveles más bajos en más de una década y la economía creciente está creando buenos puestos de trabajo para los colombianos dentro su propio país. En resumen, Colombia se está convirtiendo otra vez en un país normal.

En febrero pude ver de primera mano parte de este progreso cuando visité Medellín junto a nueve miembros demócratas del Congreso. Una vez conocida en el mundo como capital del crimen y sede de Pablo Escóbar, Medellín hoy es un lugar con vecindarios seguros, negocios florecientes, y una esperanza palpable cubre la ciudad. Medellín no es sino un reflejo de las decisiones valientes y difíciles que el gobierno de Colombia está tomando para todo el país. La aprobación del acuerdo de libre comercio reforzaría esas decisiones acertadas y permitiría a Colombia ampliar la prosperidad y la justicia social para beneficio de más personas.

La transformación de Colombia en una democracia cada vez más estable y próspera es una de las grandes victorias del mundo en derechos humanos. Incluso este progreso ha estado acompañado de crímenes violentos, incluyendo el asesinato de líderes sindicales y de otras personas inocentes. Esto es inaceptable para nosotros y lo es para el presidente Álvaro Uribe, cuyo gobierno trabaja por presentar a los culpables ante la justicia y proteger a todos los colombianos. Desde el año 2002 el asesinato de sindicalistas ha disminuido en casi un 80 por ciento. Sin embargo, como el presidente Uribe dijo correctamente, cuando se trata de asesinatos y crímenes contra los colombianos inocentes, su meta es llegar a “cero”.

Colombia es una democracia en funcionamiento. El hecho de que nuestro amigo siga siendo imperfecto y todavía confronte desafíos abrumadores nos debe impulsar a no quitarle nuestro apoyo, sino a aumentarlo para ayudar a las instituciones legales y democráticas de Colombia a que funcionen con más rendición de cuentas, con más efectividad y con más transparencia, y eso es exactamente lo que lograría este acuerdo de comercio.

Para los trabajadores de Estados Unidos este acuerdo es un arreglo mucho mejor del que tienen ahora. Este momento más del 90 por ciento de los productos colombianos ingresan a Estados Unidos libres de aranceles, mientras que nuestras exportaciones a Colombia pagan aranceles de hasta el 35 por ciento. Este acuerdo nivelaría el campo de juego para los trabajadores de Estados Unidos, permitiéndoles enviar el producto de su trabajo a Colombia en las mismas condiciones con que los colombianos nos envían sus productos a nosotros. El resultado, según la Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos sería un aumento anual de casi 1.100 millones de dólares en exportaciones de Estados Unidos a Colombia.

Más allá de nuestros intereses económicos, este acuerdo también profundizaría nuestro interés nacional de contar con un hemisferio libre y pacífico. Actualmente algunos en las Américas quieren inclinar la región hacia el autoritarismo. Es un sistema que ya ha fallado antes y que volverá a fallar. La única pregunta es cuanto más daño provocará mientras tanto, y eso en gran parte depende de nosotros, de si apoyamos a la gran mayoría de los pueblos de las Américas que hoy creen, como nosotros, que la seguridad y la justicia social se consiguen mejor con la libertad y el estado de derecho, con el comercio libre y justo, y con la gobernabilidad democrática responsable. Colombia comparte estos valores, y nosotros hemos invertido miles de millones de dólares en el éxito de nuestro aliado. ¿Cómo es posible retirarse ahora?

La suerte de este acuerdo plantea preguntas incluso más amplias: ¿cómo trata Estados Unidos a sus amigos, especialmente cuando están presionados y bajo ataque? ¿Seguiremos participando como un líder mundial o retrocederemos unilateralmente? ¿Hemos de definir nuestro papel en el mundo en base a la confianza en nuestros propios principios, o por la capitulación ante temores sin fundamento? Los ojos de muchos países, especialmente en nuestro propio hemisferio, están puestos sobre nosotros y que nadie piense que las decisiones que tomemos no vayan a tener eco en todo el mundo.

Durante más de una década, la política de Estados Unidos hacia Colombia ha demostrado claramente que republicanos y demócratas pueden trabajar juntos, colocar el interés nacional por encima de las políticas partidistas y aplicar una estrategia efectiva para lograr metas decisivas a largo plazo. Es el momento de redactar el próximo capítulo en este venerable relato bipartidista. Debemos aprobar este acuerdo de libre comercio con Colombia por el éxito de nuestros dos pueblos.

Condoleeza Rice es secretaria de Estado de Estados Unidos.

El Servicio Noticioso desde Washington es un producto de la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http//usinfo.state.gov/esp)