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Palabras de Milton Drucker, Encargado de Negocios (Chargé D'Affaires) de la Embajada de Estados Unidos de América
Ceremonia de Celebración de los 80 años de la Federación De Cafeteros de Colombia
Pitalito, Huila
Martes 12 de junio, 2007
Buenas tardes.
Señores Comité directivo de la Federación de Cafeteros;
Señor Gabriel Silva Lujan, Gerente General de la Federación Nacional de Cafeteros;
Señor Rodrigo Villalba, Gobernador del Huila;
Autoridades Civiles y Militares;
Señores alcaldes de varios municipios, especialmente la señora alcaldesa de Pitalito;
Señor Rigoberto Ciceri, Director ejecutivo del comité departamental de cafeteros del Huila;
Señores miembros de los comités municipales de cafeteros del Huila;
Empleados de la Federación Nacional;
Todos los caficultores.
Voy a empezar diciendo que todos nosotros hacemos engaños. Hice un engaño enorme. Antes de la visita del presidente Bush, estuvimos arreglando un grupo de representantes de colombianos para encontrarse con el presidente Bush en la Casa de Nariño; estuvimos trabajando con el Gobierno. Pero, cuando hablamos con la Casa Blanca en Washington, ellos preguntaron cómo podría tener una reunión con un grupo de representantes colombianos sin caficultores, sin Fedecafé, el presidente Bush esperaba encontrarse con los caficultores. Bueno, contactamos rápido a Fedecafé y con su ayuda arreglamos unos representantes de su sector para que se encontraran con el presidente Bush. Y él se declaró muy satisfecho con la visita, gracias a Fedecafé, porque sino habría sido un desastre.
Es un placer estar hoy aquí con ustedes. Agradezco la invitación de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia para participar en la celebración de sus 80 años de existencia. Es un poco más joven que yo, pero 80 años son bastante. Me uno al mensaje de reconocimiento y felicitación oficial enviado a Colombia esta semana por el senador Patrick Leahy durante una de las sesiones del Senado de Estados Unidos.
Desde su existencia la Federación ha sido un pilar esencial de la economía colombiana y un instrumento efectivo para mostrar la imagen de un pueblo emprendedor que día a día lucha por el progreso de su país. Esta imagen está representada por el icono que todos reconocemos en Estados Unidos y en las tiendas de café, el señor Juan Valdez.
Con frecuencia nos quejamos de que la imagen de Colombia en el exterior no refleja la realidad. Pero no hay organización que haya hecho más por mostrar el lado bueno de Colombia que Fedecafé. Además, por muchos años, ha sido un hecho que cuando nos referimos en Estados Unidos a un buen café, hablamos de café colombiano, el café de todos ustedes.
En un país afectado por el conflicto armado, la falta de oportunidades económicas y el narcotráfico, la Federación ha logrado no sólo un cubrimiento institucional permanente sino, en muchos casos, llegar a zonas de difícil acceso donde su presencia ha facilitado la representación de otras instituciones colombianas. Y eso es una cosa bastante importante, como todos nosotros lo reconocemos.
Durante sus 80 años de existencia, la Federación ha trabajado para construir una cultura del café ambientalmente sostenible y por el fortalecimiento de las organizaciones locales que hoy representan a más de medio millón de familias cafeteras en el país, convirtiéndose así en un socio comercial muy importante para Estados Unidos. Sólo en 2006, Estados Unidos importó US$ 594 millones de café colombiano, de los cuales una porción mayor pasó por manos de la Federación.
Hoy tendremos la oportunidad de firmar dos convenios de donación que se implementarán a través de uno de nuestros programas bandera, el programa Áreas de Desarrollo Alternativo Municipal (ADAM). Tienen el objetivo de mejorar la competitividad en la producción de cafés especiales de alta calidad y la capacidad de las asociaciones de productores en dos municipios del departamento del Huila: Pitalito y La Plata.
Programas que hoy en día representan una alternativa real a la producción de cultivos ilícitos y una oportunidad de progreso para muchos colombianos.
Además de eso, el programa de Cafés Especiales, que apoya la USAID ha sido muy exitoso y queremos seguir trabajando con el sector cafetero en proyectos de desarrollo alternativo, específicamente, en una nueva iniciativa de Cafés Especiales que esperamos iniciar en los próximos meses.
Tengo que preguntarme porqué tenemos tantos éxitos con estos programas aquí, frente a todos ustedes. Son ustedes los que tienen los éxitos y estamos solos ayudando y tratando de apoyar sus esfuerzos.
Es oportuno reconocer la labor que la Federación ha adelantado en las zonas cafeteras del país en asistencia técnica y resaltar la importancia de sus inversiones en infraestructura social y productiva como aulas escolares y puestos de salud. Estas son esenciales para promover la sostenibilidad en el largo plazo del sector cafetero y de un modelo exitoso de desarrollo rural.
Muchísimas gracias y les deseo desde la Embajada, desde mi corazón y desde mi gobierno éxito en los próximos ochenta años.


