Comercio
Comercio para Colombia
Artículo del secretario de Comercio Carlos M. Gutiérrez
“El desarrollo de mercados libres y la expansión del comercio son esenciales para fomentar la democracia y la libertad en nuestro hemisferio. La apertura económica ha ayudado a América Latina, ha hecho a Estados Unidos más competitivo en mercados internacionales y ha aumentado las oportunidades para que los empresarios hispanoamericanos hagan negocios en América Latina”, según indica el secretario Gutiérrez en un artículo publicado en el diario La Opinión de Los Ángeles, California.
(comienza el artículo)
Departamento de Comercio de Estados Unidos
Oficina de Asuntos Públicos
15 de octubre de 2008
El Secretario de Comercio Carlos M. Gutiérrez
Editorial de opinión
La Opinión, Los Ángeles, California
“Comercio para Colombia”
El Mes de la Hispanidad, que finaliza, ofrece a los estadounidenses de origen hispano la oportunidad de reflexionar sobre nuestro gran afecto por Estados Unidos y nuestra relación especial con nuestros amigos y vecinos en América Latina. La comunidad hispana de Estados Unidos, con más de 45 millones de personas, es un grupo diverso, pero hay ciertas características que nos unen: orgullo por la cultura que compartimos, respeto por los valores propios y, por encima de todo, amor por la libertad.
En este momento, no hay mejor manera que manifestar nuestro compromiso con estos ideales que por medio de la aprobación del pendiente Tratado de Libre Comercio con Colombia.
El desarrollo de mercados libres y la expansión del comercio son esenciales para fomentar la democracia y la libertad en nuestro hemisferio. La apertura económica ha ayudado a América Latina, ha hecho a Estados Unidos más competitivo en mercados internacionales y ha aumentado las oportunidades para que los empresarios hispanoamericanos hagan negocios en América Latina.
Esto es más importante que nunca antes para Estados Unidos, Colombia y todo nuestro hemisferio. Durante estos tiempos de incertidumbre económica, aumentar nuestra competitividad debe ser una prioridad primordial. Al tomar medidas para disminuir las barreras arancelarias y reformar nuestras economías, haremos que todas ellas sean más atractivas y estén listas para crecer.
La ampliación de mercados abiertos y libres fomenta la transparencia, la reducción de la violencia, el desarrollo de infraestructura, los logros educativos y la creación de una clase de consumidores estable. Hemos visto una y otra vez que derrumbar las barreras al comercio contribuye a desarrollar sociedades prósperas.
Lo prueban los resultados de acuerdos existentes. Con el Tratado de Libre Comercio entre la República Dominicana, Centroamérica y Estados Unidos (TLCAC) no sólo ha aumentado el volumen del comercio con Estados Unidos, sino que el intercambio comercial entre los países de la región también se ha incrementado. La clase media de México es más numerosa que nunca, y el comercio entre Estados Unidos y México aumentó de $81,000 millones en 1993 a $347,000 millones el año pasado. En Chile, el comercio, la inversión, los ingresos y el bienestar social han crecido desde que se implementó nuestro acuerdo comercial en 2003.
Estos objetivos se adhieren a la visión de nuestro país de un hemisferio con gobiernos democráticos en el que la gente tiene la libertad de trabajar, rendir culto y expresarse tal como desee. Los hispanoamericanos deberían promover esta visión entusiastamente a favor de quienes aún luchan contra los enemigos de la libertad todos los días en la región.
Colombia ha suscitado un cambio radical en el que la violencia y la pobreza han disminuido considerablemente. Al mismo tiempo, el empleo, el Producto Interno Bruto per cápita, los logros educativos y la justicia social han aumentado significativamente en la década pasada. Los colombianos, firmes aliados de los estadounidenses, continúan combatiendo a los terroristas y barones de la droga mientras se mantienen fieles a la democracia y comprometidos con el libre mercado a pesar de vecinos contrarios a Estados Unidos.
El pueblo colombiano y los 800 mil estadounidenses de origen colombiano esperan desde hace más de un año una decisión sobre este acuerdo. Los líderes del Congreso han hecho caso omiso de llamados de estadounidenses y colombianos a que se lleve esta propuesta a votación. Dejar de aprobar este pacto representará el abandono de mercados libres y apertura. Haría a otros en la región dudar de nuestra amistad y cuestionar cuán comprometidos estamos con su estabilidad y progreso. Fundamentalmente, pone en peligro muchos de los logros de Colombia en la última década.
He sido testigo del progreso en Colombia al encabezar durante el año pasado cuatro delegaciones de miembros del Congreso de ambos partidos. En nuestras visitas, escucharon las opiniones de colombianos de izquierda y derecha, el movimiento obrero, grupos promotores de la democracia y funcionarios del gobierno. Aunque no todos los miembros del Congreso que viajaron a Colombia apoyarán la aprobación de este tratado, estoy seguro de que, de darse la oportunidad, la mayoría lo hará.
Nací en Cuba, un país con líderes que no valoran la libertad. Sé que muchos hispanoamericanos han tenido una experiencia similar. Todos compartimos la responsabilidad de defender a nuestros amigos necesitados. En este momento, ese es el caso de Colombia, y nos encontramos en un momento crítico. Los hispanoamericanos deben unirse y expresar enérgicamente su respaldo del tratado de libre comercio con nuestros vecinos colombianos. Esto ayudaría a promover la propagación de la libertad, estabilidad y prosperidad en nuestro hemisferio.
(termina el artículo)
17 octubre 2008